PRUEBA

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23 sept. 2011

Aunque pueda parecer triste y realmente patético decirlo... he de confesar, que hoy comencé a experimentar una de las mejores emociones que pueden existir.
Hoy tras tanto tiempo a la sombra, he sacado a relucir mi sonrisa, mi extraña locura, mis ganas de reír y no desfallecer nunca. He apartado esa maldita inseguridad que me corroe por momentos, enderezada por la confianza y la certeza de ser yo misma.
Sin tapujos ni barreras, sin frívolos gestos de por medio, manteniendo la mirada clavada en alguien sin que eso fuese relevante o importase...
Definitivamente, creo poder afirmar que quizás esté dejando de ser aquella niña asustadiza e indiferente que rehuía a las relaciones humanas, aquella niña cuyo único contacto se centraba en poco más de tres personas, aquella niña que se ocultaba tras un manto de fría impasibilidad.
Hoy tras tanto tiempo a la sombra he empezado a vivir.


Vivo con sueño, sin saber soñar.
Att: Somnolienta. 

17 sept. 2011

Tan solo dime que me quieres, aunque sea un sueño y emane de mi inconsciencia.
Tan solo susúrrame una palabra, que nuble mis emociones y enturbie mi raciocinio.
Tan solo dirígime una mirada, no fría y tajante como tus hermosos ojos se empeñan en parecer, cárgala de fuego, un fuego tan candente y profundo que haga zozobrar el rocío más puro, y que éste efluya de mi cara en ostentosos borbotones.
Tan solo déjame intentarlo... olvida quien soy, olvida quien eres, olvídalo todo, conoce mi alma, seamos como la Bella y la Bestia por una noche, déjame ser tu bestia horripilante con el corazón mordido por tu encantadora sonrisa.
Tan solo emite tu voz, tu voz sencillamente arrebatadora, de un tenue color púrpura azulado, pero céntrala en mí, solo en mí.
Tan solo permíteme lanzar al infinito los impertinentes complejos que no cesan de perseguir mi rastro allá por donde pisa mi ser.
Tan solo dibuja la mañana perfecta, di que es mutuo lo que siento por ti.
Tan solo oblígame, ríñeme, ríndeme ante tu cuerpo.
Tan solo despiértame porque sé que cuando finalice la noche y se consuma mi sueño, sumiré mi existencia en un letargo irreal donde todo será perfecto, donde un falso sentimiento durará eternamente, donde permaneceremos por siempre tú y yo.




Vivo con sueño, sin saber soñar.
Att: Somnolienta. 

14 sept. 2011

Finalmente, el curso ha comenzado.
Ante las miradas curiosas de centenares de alumnos nuevos, procedentes en su mayoría de diferentes poblaciones de la provincia, me descubría a mí misma escrutando a cada uno de aquellos jóvenes intentando descifrar que tenían de especial, que era esa cosa imperceptible a los sentidos comunes que les otorgaba la condición de pertenecer a un bachiller científico, artístico o quizás un humanístico.
A vista de pájaro la diferencia la marcaba la ropa, desde vistosas prendas multicolores hasta los más recatados conjuntos basados en las tendencias vintage, sellaban a sus portadores al igual que el pelo... 
Sí, ¡El pelo!

¿Os podéis creer que todo aquel que me conocía se ha acercado exclusivamente ha preguntarme por el color de mi pelo? Vale, soy teñida no un mono de feria. Ciertamente he recibido los halagos con muestras de mi mejor simpatía, en cambio he denotado alguna que otra indirecta que sutilmente iba dirigida hacia mí con fines meramente displicentes. No hay de que preocuparse, éstos últimos los he tratado de acoger con el máximo humor posible y sobretodo mucha paciencia. (Señor dame paciencia, porque si me das fuerzas pecaré)
Sin embargo aunque no soy rencorosa, en estos instantes ni el veneno más ponzoñoso podría compararse con las malas palabras escondidas tras mi lengua viperina, cuyo destino preferente, sería la cara de alguna que otra desgraciada metomentodo que emplea su graciosa boquita para herir. 
Por desgracia no soy capaz de emplear mi "prodigioso vocabulario" cargado de odio contra alguien en el momento, así que ésta noche no dormiré pensando en la posible reacción que hubiesen tenido los demás si  hubiese tenido el valor de poner a "quienyomesé" en su sitio.

Eso me plantea una duda de interés... ¿Debería cambiar mi modo de actuar respecto a las personas con dobles intenciones? es más ¿Debería hacerles frente sin temer las consecuencias o huir agazapada a la seguridad de esquivas palabras? No sé que hacer... realmente, no estoy en posición de ir buscando pelea, ya es bastante dura mi situación actual como para labrarme enemigos.
A veces me gustaría ser una persona libre tanto en derechos como en opiniones.
Sería fabuloso poder decir lo que sentimos a cada momento sin importar el qué.
Desgraciadamente vivimos entorno a los prejuicios de los demás y más aun en estas edades "del pavo".
Al menos espero que dentro de dos años, todo sea diferente en la universidad...
estoy cansada de que me juzguen sin conocerme, de etiquetarme de empollona, de catalogarme así solo porque sepa expresarme.
 ¡JODER! ¡Tener cierto nivel de vocabulario debiera ser admirado, no repudiado como si fuese lo más desagradable del mundo! No obstante, hoy en día se valoran más las camas por las que pasas, que los títulos académicos o el nivel puramente intelectual.


Vivo con sueño, sin saber soñar.
Att: Somnolienta. 

11 sept. 2011

Hoy, he despertado entre el manoseo incesante de mi padre sobre las sábanas y los incesantes ladridos de mi perro. Para más inri juro que nunca, nunca, nunca había pasado una noche peor... (bueno quizás sí, no soy muy devota de rememorar todos y cada uno de mis desvelos) el caso es que no he parado de tener pesadillas entremezcladas con el dolor punzante de mi espalda cuya mención ha ido reiterándose a lo largo de la mañana. Creo que a lo sumo han sido cuatro, sí señores, cuatro pesadillas relacionadas con las malas amistades, la familia  y la muerte.
Y entre todo esto ahora me he puesto a pensar... ¿Y dónde está el amor? A ver, no sé si me explico... en cuatro simples pesadillas he visto reflejados los tres ámbitos más significativos de mi vida pero... ¿Y el amor? No digo que lo necesite en este momento, solamente rememoré una frase que solía decir mi profesora de Literatura 
"Hay tres pilares que mueven el mundo: La salud, el dinero y el amor"
De salud la verdad no puedo quejarme, de momento no estoy manca y no me falta ningún ojo, ¿Dinero? Bah, eso no lo controlo yo... algún día tendré total independencia económica ( y acabaré debajo de un puente , jo jo jo...) y una vez más el amor... no me atrevería a decirle abiertamente ésto a nadie pero nunca he podido llevar a cabo una relación ¿Por qué? Miedo al rechazo... pero no la típica y susodicha fobia a que otra persona pueda rechazarme por como soy, no, no, no... nada más lejos de la realidad,
Vereis, ya estoy alargando lo suficiente la entrada como para hacerle más tediosa así que en resumidas cuenta s desde mi niñez he tenido algún que otro complejillo de inferioridad... Vale, un COMPLEJAZO de inferioridad y... en fin. 
Quizás por esa razón nunca podré tener pesadillas con esta "enfermedad" que nubla los sentidos y acelera el corazón. Si no puedo quererme a mí misma ¿Cómo voy a querer a los demás?

Cambiando de tema a algo más alegre, hoy tuve la oportunidad de disfrutar de la compañía de mis seres queridos, entre ellos mis primas pequeñas (La verdad, no soy muy familiar, me agobia todo eso...) con las cuales he tocado el famoso tema de "La vuelta al cole"
Mantener una conversación con ellas sobre la vida escolar, me ha hecho rememorar aquellos tiempos en los que colorear sin salirse de la raya era lo más vital en el mundo, aquellos tiempos en los que pasábamos la noche anterior al primer día de colegio sin dormir (al menos yo), aquellos tiempos en los que todo era tan sumamente facil... 
Debo admitir que me ha traído cierta nostalgia y les he preguntado a ambas si tenían nervios por volver a clase, si experimentarían alegría al reconocer a sus compañeros del año pasado, sí les gustaba tanto como a mí en aquella edad el olor a papelería, la fragancia a cuadernos recién comprados, el aroma suave a plástico que desprende un estuche sin usar...  sin embargo, todo ésto parece haberse perdido en mi infancia.
Ahora la moda consiste en crecer muy deprisa, sin querer saborear las delicias de la niñez y he querido advertirlas pero mis advertencias han quedado ahogadas en un mar de risotadas.
En fin no puedo cambiar el mundo pero si intentar mejorarlo, aunque a veces ésto me sirva de poco o directamente pase de intentarlo.

Y así... ha transcurrido la tarde. De regreso a casa, sentía las enormes y ruidosas mariposas hienas voraces devorando mi estómago desde dentro, la incertidumbre empieza a hacer mella en mí y no es más cierto que me atemoriza enormemente la percepción que mis nuevos "inquilinos" de aula puedan tener sobre mí. Estupideces a parte...
Lo cierto es que estaba algo alicaída y por entereza de mi aburrimiento decidí meterme al blog ya con la perdida esperanza de recibir un nuevo comentario o seguidor, más para mi sorpresa he descubierto en mi segunda entrada unas palabras cargadas de comprensión y ánimo que al instante han elevado mi estado de ánimo. Por ello, te doy las gracias Stephanie :)

Psdt: Me hubiera encantado comentar en tu blog, pero no he conseguido localizar el botón de "comentar" , en cuanto a la aplicación de los seguidores... creía que ya la tenía puesta, intentaré reparar las pequeñas "fugas" de mi blog, hace poco que empecé a escribirlo así como a diseñarlo, una vez más pido perdón y paciencia.


Vivo con sueño, sin saber soñar.
Att: Somnolienta. 

7 sept. 2011

Hoy me he levantado con ganas de comerme el mundo, de salir a la calle, de de de... de todo...
y finalmente aquí estoy, no comiéndome el mundo sino devorando croissants como una obesa u_u
Hace pocos días que volví de mi viaje y aunque hace tan solo día y medio que quedé con mis amigas para ponernos al corriente de todo el verano, no me siento con humor para llamarlas. Es triste pero ya llevo dos días así, nostálgica y melancólica a momentos en la soledad de mi casa.
Por otra parte había decidido poner los deshechos de mi vida en lugar, empecé sacando el perro, ayudando más en casa... a fin de ser consciente en plenitud sobre mi existencia y separarme un poco del mundo virtual pero por desgracia esto es algo que me absorbe y sobre lo que supongo ya escribiré más adelante.
Dentro de poco comenzará el instituto y tendré que afrontar un nuevo ciclo de monotonía y rutina mezclado con incontables madrugones y el hecho de verle el careto cinco días a la semana a las guapísimas e ideales "barbies" de mi clase. Y cuando ésto pase, volveré a deprimirme día si, día también, volveré a dejar de comer y a pegarme atracones muy seguidos y así persistirá un ciclo vicioso de complejos e inferioridad hasta final de curso.

¡PUTOS COMPLEJOS!


Vivo con sueño, sin saber soñar.
Att: Somnolienta. 

6 sept. 2011

La promesa

Con la camisa del pijama ceñida, y el alma raída a un puño, braceando en la oscuridad fui colocando mentalmente cada recoveco de aquella mugrienta habitación de hotel. Un estallido procedente de mi reloj digital me indicaba que ya eran pasadas las cinco de la madrugada y que la hora acordada había pasado, intangible.
Le odié, odié al reloj y me odié a mí misma.
Siguiendo a tientas, continué oteando de soslayo el aire en busca de la puerta y por fin conseguí dar con el pomo. Lo retorcí despacio, muy despacio tratando de provocar el menor ruido posible. Abrí la puerta y tras ella, una luz cegadora invadió mis globos oculares dotándolos de color propio, pese a esto, tropecé y di de bruces contra el suelo. A gatas, rápidamente cerré la puerta y me dispuse a ponerme de rodillas.
Allí estaba él, desparramado en el suelo, con su singular camisa roja a cuadros y su formidable media sonrisa
Aquella sonrisa que en el fondo amaba odiaba.
-Vaya, vaya, parece que la bella durmiente por fin se ha dignado a levantarse.
+Vete a la mierda.
-Tan simpática como siempre-Entornó los ojos y sonrió sin dejar de suscitar mi sonrisa preferida una sonrisa.-Bueno, ¿Cumplirás tu promesa?
+¿De qué estás hablando?
-Ya sabes... dijiste que si era capaz de pasarme la noche en vela esperando en la puerta de tu habitación hasta las 4, me darías un beso.
+¡Yo no dije eso!
-Pero accediste.
+¡Estás loco!
-Pero eso a ti te encanta.
Me obligué a mí misma a bajar la mirada para ocultar el rubor ahora presente en mis mejillas y súbitamente noté que estás enrojecían más. Sus manos se posaron a lo lados de mi cara, sujetándola, obligándome a levantar la barbilla y a mirarle a los ojos.
-¿Me darás un beso?-Susurró tiernamente.
+Ya ha pasado una hora, no vale.
-Razón de más para que valga, pues he esperado más de la cuenta. ¿No crees que merezco un plus?
+¿Me tomas el pelo?+Aparté la mirada.
-Solo cumple tu promesa.
Llevándose un dedo a la mejilla izquierda y señalándola dijo "aquí", a regañadientes accedí y le besé la mejilla izquierda. A continuación mostrándose algo más satisfecho repitió la operación, sin embargo en este caso, señaló su mejilla derecha y volvió a pronunciar la palabra "aquí". Entorné los ojos, suspiré, y con mucha más dulzura que antes, le besé la mejilla derecha hundiendo mis labios, empapándome de su piel, percibiendo el cálido contacto de su tez.
-¿Tan difícil ha sido?
+No
Contesté riendo avergonzada.
-Entonces, ahora... aquí-Dijo señalando sus labios.
Sin duda alguna me precipité sobre su boca, bebiendo fugazmente de ella, anhelando cada batida de su aliento, cada respiración taciturna que provenía de su ser y fue justamente en ese momento cuando comprendí que lo había estado deseando tanto tiempo y había sido incapaz de admitirlo, negándomelo a mí misma. Perdí el control, y me abalancé sobre él ahora bebiendo de su cuerpo, rozando sus extremidades, su pecho, su cara... seguramente él estaba tan sorprendido como yo, no obstante no dudó en devolverme las caricias, en hacerme estremecer, en regalarme una parte de su alma y la totalidad de su cuerpo.
Le tenía preso a mí, recostado en la pared, mirándome con detenimiento, esbozando aquella maldita e irresistible media sonrisa, pasándome las puntas de los dedos por el cabello alborotado. Y yo estaba allí sobre él, sin poder articular palabra ni dar crédito a lo que acababa de suceder.

+Te odio...
-Por qué?
+Por hacerme esto...
-Entonces ódiame porque no pienso dejar de hacerlo.
Sin previo aviso, me besó.
Eran más de las seis. Le odié, odié al reloj y me odié a mí misma.


Vivo con sueño, sin saber soñar.
Att: Somnolienta.